31 julio 2008

Argentinomias

¿Qué nos dejó de saldo todo este pastiche pasado? ¿La confirmación de que en este país cada uno tira para su lado y que es poco probable sentirse parte de una comunidad de intereses sin que medie el dinero? ¿La confirmación de que Lavagna tal vez sea interesante económicamente hablando, pero políticamente es un desastre? ¿La decepción profunda que representa Carrió para amplios sectores de la clase media que NO se esperaban que coincidiera con Barrionuevo, Menem y algunos caudillejos peronistas del conurbano de muy baja laya?
A mi, si a alguien le interesa lo que pienso, me da que pensar que los medios masivos de comunicación sean lo que son hoy, con tandas publicitarias cronometradas de casi 8 minutos, programas llenos de chivos, la tanda de la tanda, la subtanda, el minuto a minuto, el impresentable Tinelli y Suar (esa troika) derrotado con caño y todo por Sergio Villarroel y una programación triste (la de Telefé), pero algo más comprometida que en el otro caso. La verdadera defección de Diego Gvirtz y sus programas ("TVR" y "Duro de domar" (este último no era tan duro).
Nadie hace caso a las cosas que verdaderamente importan a la gente, poder vivir más o menos, mejorando un poco más cada día, no tener intervenciones de tipos como Bush, una política no tan asquerosa como la de la derecha argentina (capaz de cualquier cosa), poder comprar la leche y el pan todos los días, que nos quieran vender que todos queremos ser zares de Rusia, etc.
A ver si nos escuchan un poco más los poderosos de verdad, esos que se ocultan tras las bambalinas, que hacen dar la cara a otros personajes a quienes luego digitan.
A mi me interesan la democracia, la justicia social y los derechos humanos. Yo creo que el Gobierno, les guste o no es democrático, empuja la justicia social e impulsa los derechos humanos. El amarillismo, los intereses particulares y los mambos de cada uno hacen que, igual que ha pasado otras veces semejantes, se trate de distorsionar todo volviendo impresentable lo que en realidad no lo es. No nos sorprende. Hay que ver que hay del otro lado y los intereses y los medios a que recurre la derecha, sobre todo la mediática.
Creo que de continuar la prédica de ciertos personajes se va a volver a perder una buena oportunidad de profundizar aquellos conceptos y lograr más democracia, más justicia social y más derechos humanos.

29 julio 2008

La necesidad

Por Eduardo Aliverti

El voto de Cobos, como hecho en sí, ya quedó atrás. Habitual en Argentina, aunque en realidad es un fenómeno mundial producto del vértigo y la acumulación informativos, de la cultura clip, de que cada vez se diga más para que cada vez se comprenda menos: cualquier hecho rimbombante, de cualquier índole, tiene la capacidad de desaparecer al rato o a los pocos días.

Lo mismo sucederá con la renuncia de Alberto Fernández y con todo otro episodio político que sobrevenga tras la crisis que no sólo envuelve al Gobierno sino al conjunto de la dirigencia política y, en consecuencia, de la sociedad. Y pasa eso porque en definitiva, precisamente por estar en crisis ideológica y política, quedan ocultas las discusiones de fondo. Ocultadas ex profeso, mejor dicho. Cuando las cosas no están claras o se está en duda respecto de hacia dónde avanzar, la actividad política no se diferencia del resto de las relaciones humanas. Se pegan vueltas para ganar tiempo. O para perderlo, si se prefiere. En general, el panorama analítico de estos días es un verdadero manual de la insignificancia; aunque cabe reconocer que lúdicamente es atractivo porque resulta imposible sustraerse de la cantidad aumentada de chusmeríos de palacio. Es muy tentador leer anécdotas y versiones sobre las intimidades del poder. La “gente” se siente informada del culo y calzoncillo de los que están arriba. Aunque sepa, en el fondo, que mucho de lo que le dicen requeriría que los medios dispongan de “El hombre invisible”. Pero al cabo, uno se ensimisma leyendo los diálogos literales y los insultos textuales que Cristina y Néstor se habrían dispensado en la soledad de la habitación de Olivos; y les saca el potencial, y se mete en eso y lo incorpora como dato que después cuenta en el trabajo o en el café o con la familia, para sacar pecho de que se tiene la data precisa. Eso o cada conversación que Fernández sostuvo con la pareja en sus últimas horas como funcionario; o cada llamado de cada intendente o gobernador que le vende a la prensa lo que le habría dicho a quien sea que more en la Rosada y adyacencias; o cada registro de la cara que tenía cada cual en la asunción de Massa.

Hay otros aportes formidables, que sin el concurso mediático dejarían a la sociedad huérfana de razonamientos profundos. Por ejemplo, que la táctica de Carrió y de la oposición es seguir presionando por la renuncia de Guillermo Moreno, con el objeto de que no lo echen nunca para no aparecer cediendo a las presiones, y que el Gobierno continúe desgastándose. O bien, que Massa no es otra cosa que un almácigo regado en Olivos. O bien, que Cobos se echó atrás porque la hija le dijo que si votaba a favor del proyecto oficial no podría seguir caminando tranquila por Mendoza. Esto último se simplemente portentoso. Lo importante fue conocer (y apiadarse por) que el vicepresidente de la Nación votó en contra de su gobierno abrumado por el ruego de sosiego de su familia, en lugar de que sea escandaloso que la política se decida por lo que le pide la familia. Y en semejante circunstancia.

¿Todo esto es casual? No, es causal porque en esta clase de descripciones, omisiones y frivolidades se entreteje aquella táctica dominante de ocultar lo prioritario por vía de lo insustancial. Lo que debería estar en debate, y va la advertencia de que sonará trivial, es el modelo de país, afectando cuáles intereses y en alianza con quiénes. Sin caer en vulgaridades facilistas, de naturalezas tales como que Argentina debe volver a ser el granero del mundo o que el pueblo sólo se redimirá cuando llegue la revolución proletaria universal, podría exigirse que se polemice más o menos en serio entre, pongamos: un esquema agroexportador a la clásica, que a estar por el relato liberal fue afectado históricamente por los populismos y nos impidió ser Australia o Nueva Zelandia; o un modelo de desarrollo anclado en el Estado como único burgués esclarecido probable, con vocación redistributiva de la riqueza (después hay que discutir cuál es la construcción política que requeriría un Estado así, por supuesto, y ahí sí entra si no queda otra que recurrir a la CGT y a los barones del conurbano, entre otros tópicos). No es que no se consiga de todo esto, pero lo que hay es escaso. Lo masivo lo domina el pasatiempo y entonces se discute, como muchísimo, si lo de Cobos es o no traición personal, en lugar de a cuáles intereses representó el voto de Cobos.

El resto se lo lleva la derecha, bien que –por ahora– con serias dificultades de articulación política. Fue más eficaz: dejen producir a los que más tienen, integrémonos al mundo que nos reclama y van a ver cómo la riqueza se desparrama solita. El Gobierno es un relato contrario a ése, pero su única prueba concreta fue haber resuelto ir hasta el fin, con una comunicación horrorosa, en la defensa de meterle más mano a la renta exorbitante de los productores agrícolas de la pampa húmeda. Nada más. Le sirvió para concitar la adhesión, o el apoyo crítico, de sectores intelectuales y de porciones de la clase media que todavía tienen memoria. Lo demás va comiéndoselo la inflación, los personajes impresentables, el tren bala. Y terminan convirtiéndose en un híbrido acostado por derecha sin beneficio activo por izquierda. Si la discusión pasa por que Kirchner se entromete más de lo debido o si Massa es una zanahoria para erigir imagen de moderación; si la propuesta es sumar efectismos de cambios de funcionarios y se cree que retomar la iniciativa política consiste en eso, el Gobierno selló su defunción. Por la ruta de los cambios de maquillaje pierde seguro. Por la de fugar para adelante discriminando la aplicación del IVA; universalizando un subsidio contra la pobreza; cambiando la recaudación y orientación de los impuestos; afectando los abusos de las cadenas de comercialización; instrumentando de una vez por todas la movilidad de las jubilaciones; y de ahí en más cuanto se pueda y deba hacer en dirección popular mientras construya un soporte de respaldo auténticamente más grande (porque de lo contrario no tendrá fuerza para imponer nada), podrá perder pero aunque sea habrá valido la pena. Quedó comprobado que persistir sin más en la base de alianzas y apoyos tradicionales, como el aparato del PJ y la eterna viscosidad de los radicales, no sólo no le alcanza sino que es un boomerang.

Alguna gente, de variado espectro ideológico, está encargándose de recordar que los K nunca fueron de izquierda. Es cierto. Quien quiso ver otra cosa se equivocó. Pero también es cierto que, durante la primera etapa de la gestión, se abrió la posibilidad de tejer cambios con alineación progresista. Si acaso el Gobierno generó eso por interés oportunista, ahora lo tiene por delante como necesidad. Apostar a subsistir como fotocopia de la derecha será más inútil que triste.

Fuente: www.pagina12.com.ar

27 julio 2008

TVR - "Ingrid Betancourt libre"

21 julio 2008

Qué país


Por Eduardo Aliverti

Lo que pasó el jueves no pasa en absolutamente ningún lugar de este mundo. Es válido empezar por ahí, porque sirve de referencia para el análisis global.

Que un vicepresidente vote en contra de su gobierno; que lo haga a seis meses de iniciado éste; que lo ejecute en una instancia crucial para la suerte de la fuerza que integra; que no sólo no haya tenido la ética de renunciar, sino que porte la amoralidad de decirle a su compañera de fórmula que aquí no ha pasado nada y que quiere seguir a su lado hasta el 2011; que el conjunto de los periodistas de la Patria Mediática, siempre horrorizados por la prostitución ideológica de “los políticos” y alucinados con Borocotó hasta ayer nomás, rescate casi sin eufemismos los huevos que tuvo Cobos... Borges y Groucho Marx hubieran quedado boquiabiertos. Haber cruzado este límite surrealista es la pauta de la monumentalidad de los errores del Gobierno y de la magnitud del enemigo. Dijo un funcionario kirchnerista: “La primera vez que tocamos intereses concretos del poder, del poder real, lo único que se nos ocurrió fue enfrentarlos con el bombo y la marcha peronista. Así que nos pasó lo que nos tenía que pasar”.

Esa primera persona del plural es un elemento muy interesante. De qué hablan algunos cuando hablan de nosotros. Y de qué hablamos muchos de nosotros cuando nos referimos a ellos. Cuando desde el oficialismo citan el nosotros, lo hacen munidos de un sentido marcadamente excluyente, que se reserva la apropiación pero sobre todo las consecuencias de toda victoria, derrota, disposición o gesto político. Esa es en verdad la soberbia preocupante. Ese desprecio acerca de que las decisiones que toman, o la forma de implementarlas, no los afecta solamente a ellos, sino al grueso de quienes ellos dicen representar con dirección progresista. Y en analogía, tras el Waterloo del jueves, se escucha a muchos progres que pasan la factura por el número de estropicios oficialistas. Todo lo que se reprocha es cierto. Que se jodan por aliarse con radicales, que tienen el invicto histórico de terminar, siempre, traicionando. Que se jodan por haber apostado a la estructura mafiosa de los barones del conurbano. Que se jodan por no haber abierto el juego por afuera del PJ. Que se jodan por la admirable ingenuidad de mandar el proyecto al Congreso. Que se jodan por apoyarse en la burocracia de la CGT y no darle personería a la CTA. Que se jodan por su estilo capanga de conducción. Que se jodan por no profundizar la afectación de otros bloques de la clase dominante y acabar sin pan y sin torta. Todo correcto. Pero resulta que a la par del kirchnerismo se jodió, precisamente, la muy tibia posibilidad de seguir avanzando en un modestísimo proceso de pequeños cambios que es, al fin y al cabo, el paso tolerable para esta sociedad. Ahora la salida es posible claramente por derecha, por lo peor de la derecha, y lo que se jodió está lejos de ser sólo el kirchnerismo. ¿Dónde ponemos el no- sotros, entonces, y dónde el ellos?

Alguna parte de esa lógica de escupir para arriba, sin reparar o sin que importe que el salivazo caiga en un radio mucho más amplio que el de origen, tal vez les quepa a algunos de los que hoy creen, de buena fe, que el jueves ganó “la democracia”, o “la moderación”, o “el consenso”. O la buena fe, justamente. Alguien, pocos, varios de quienes no soportan a este Gobierno, o de quienes frente al conflicto puntual decidieron estar enfrente, deben haber dudado del sincero corazón de Cobos cuando a las pocas horas de votar se trepó al auto para recoger la adhesión chacarera. Debe ser un hallazgo o hecho psicológico de fuste que al rato de vivir el momento más difícil de la vida uno ande feliz por las rutas argentinas, mostrándose para la foto. Tiene que haber generado algo en la gente de buena fe verlo a Llambías cantando la marcha peronista con Luis Barrionuevo (igual que verlo a Saadi votando el proyecto oficial, nadie dice lo contrario). Alguno debe haber capaz de conmoverse un poquito por haberle llamado “dictadura” al único oficialismo del mundo cuyo vicepresidente le vota en contra y lo hiere de muerte, quizás, porque terminó siendo que semejante dictadura es tan torpe que ni siquiera tenía información de lo que podría ocurrirle en el Congreso.

Cupo recordar por estos días una definición de Gramsci: Es hegemonía cuando una clase, o fracción de una clase, logra convencer al resto de las clases, o fracciones de clase, de que sus intereses particulares son los intereses generales. Eso, exactamente eso, es lo que acaba de (volver a) consumarse en la Argentina. Pero no en la madrugada del jueves. Y ni siquiera desde marzo último, cuando en la conjunción de los desatinos gubernamentales, y el aprovechamiento de ellos por parte de la fracción gauchócrata-mediática, comenzó a tejerse el entramado que Julio Cobos coronó con la teatralización de su cinismo supremo. Esto viene y se repite desde hace más de 30 años. Es la victoria de las patronales de los milicos. Son los 30 mil desaparecidos para que se haya logrado juzgar y encarcelar a los genocidas, pero no revertir la fenomenal derrota política que supone el terror de las clases medias y populares a cualquier vía de tímidos cambios alterativos del humor de los privilegiados. Cobos y los pusilánimes que priorizaron sus hectáreas, sus chacras, la tranquilidad del vermucito y la siesta cuando vuelven al pago, la defensa falsa del funcionamiento institucional para que la coreografía periodística los ampare, traicionaron acuerdos políticos de circunstancia. Fueron infieles, pero no desleales. Debajo de la superficie –o bien arriba, en realidad– respetaron a rajatabla su cuadro de valores ideológico: no apartarse jamás de los que estarán siempre, de los que tienen la plata del poder verdadero. Los demás van y vienen, llámense Kirchner o como sea. Los Llambías y los Miguens no. Ellos están siempre. Ellos y el tilingaje que quiere ser como ellos y nunca lo será. Los pobres y el medio pelo que piensan con la cabeza de los ricos son el reaseguro de esta gente.

Ganaron otra vez, aunque en esta oportunidad no corresponde felicitarlos porque la mayor y mejor parte del trabajo la hizo el Gobierno. Les resta la rearticulación de sus fuerzas políticas y entronizar al Menem Blanco, que bien podría ser el propio Cobos, ahora que es el héroe nacional de la gran familia argentina. Los rentistas agrarios, los periodistas del sentido común, la Sociedad Rural, Lilita, Monsanto, las patrullas troscas que les proveen cotillón, Duhalde, los radicales, Macri. Es eso. No hay comandos civiles, ni grupos de tareas ni ninguna de las afiebradas fantasías con las que Kirchner tiró sus últimos manotazos.

El golpe es la repetición de la derrota cultural. Ese sí. Terminan de concretarlo. Que cada quien se haga cargo de la parte que le toca.

20 julio 2008

Hebe: "Un empate no significa haber perdido"





No hay que hablar de que se ganó, ni que se perdió, un empate como este no es haber perdido, todavía hay mucho por hacer. Lo peor de todo es que los que se alegran llegaron de la mano de un traidor. Los radicales nunca estuvieron con el pueblo, sino del lado de la oligarquía, de los más ricos, de los más poderosos, entonces no se podía pensar que Cobos no iba a traicionar, estaba ahí sentado esperando meter el cuchillo.

El país tiene que seguir caminando, tenemos que seguir trabajando y mostrar al mundo entero quienes son ellos, que tienen a la gente en negro y se enriquecen a costa de los pobres que siembra sus campos. No nos equivoquemos, Cobos es esto.

Hay que tener una dirección y ser firmes como lo fue nuestra Presidenta. Estos tipos son nuestros enemigos y los que están con ellos también. Ayer escuché a Claudio Lozano y a Pino Solanas, estaban del lado de ellos y me dio vergüenza. O se está de un lado o se está del otro. La tercera posición no existe.

El Che lo dijo muy claro: “La ‘moderación’ es otra de las palabras que les gusta usar a los agentes de la colonia, son moderados, todos los que tienen miedo o todos los que piensan traicionar de alguna forma (…) el pueblo no es de ninguna manera moderado. (Escritos del Che “Ideario”. Editorial Ciencias Sociales, La Habana de 1993).



HEBE DE BONAFINI
PRESIDENTA DE LA ASOCIACION
MADRES DE PLAZA DE MAYO

Soldado israelí disparando contra prisionero palestino

18 julio 2008

Quien verdaderamente perdió


Con la caída de las retenciones móviles, los que verdaderamente perdieron, fueron los pequeños productores, los que iban a ver reducidas las retenciones en un 5 %, e iban a tener compensaciones por fletes.
Hoy esas compensaciones están caídas, como le explicará Buzzi a las bases, esa entrega al gran capital agrario, seguramente saldrá a llorar por los canales de televisión, pero la entrega de los pequeños productores al poder de Miguens y de Llambias es un hecho del que no se vuelve.
Mientras los pooles de siembra, la Sociedad Rural y Carbap festejan con champagne, los pequeños productores van a quedar con los bolsillos esquilmados a expensas de los grandes capitales.
Cuando el triunfo político de la Mesa de Desenlace, se transforma en una derrota política y económica por parte de los pequeños y medianos productores, vemos muy claramente, quien es quien en este conflicto agrosojero.
Quizás las familias patricias, quieran cambiar la estatua de Roca, en sus poblados, para sustituirla por el presidente de Federación Agraria, por tan noble aporte.

17 julio 2008

No hay mucho que decir

Luego de la lamentable, patética, justificación de Julio César Cleto Cobos al filo de la mañana para terminar de traicionar a CFK. Patética la actitud de Morales y Sanz yendo a buscar al medio muerto Menem (que tenía neumonía y fue a votar por el "campo") para que se cobrara cuentas pendientes con Kirchner. Patético que después se hayan llenado la boca hablando del pase de Saadi en esta ocasión. Lamentable Giustiniani y la Coalición Cívica quedando pegados, después de tanto discurso, a Menem y Reutemann. Patético De Ángeli declarando ayer en una radio que Menem "es un tipo inteligente". Patético Eduardo Buzzi abrazándose a Miguens, declarado enemigo del pueblo. Etcétera, etcétera, etcétera.
Para los más jóvenes: a no bajar la guardia y no sentirse derrotados: esto sigue.
A los que están desarmados por lo ocurrido, la verdad, hay vida más allá de esto. Toda la vida fue igual. Aún cuando el SI se hubiera impuesto en el Senado todavía hubiera habido mucha tela para cortar y de hecho nada es definitivo.
Ahora sabemos perfectamente que es lo que está parado enfrente nuestro y eso ya es algo.
Para los que creían que había un proceso de destitución en camino, considero que estaban en lo cierto, todo pareció apuntar anoche a que Cobos se quedara con el poder.
Por mi parte lamento en algún momento haber criticado abiertamente al gobierno, en ningún momento mi intención fue que gentuza tal hiciera su agosto; me siento personalmente perjudicado por el accionar de estas bandas de delincuentes que durante años hablaron de ética (caso Carrió), y ahora forman parte de una runfla de conspiradores, mafiosos y Terroristas de Estado.

16 julio 2008

Bolsas de gatos


¡Qué podredumbre! De un lado la oposición, sin liderazgo visible, con tipos como Morales (UCR - Jujuy) tratando de acaparar las cámaras, pero, pescando en las turbias aguas camperas, aparecen bagres como Luis Barrionuevo (CGT azul y blanca) y Roberto Urquía (UCD - Córdoba), éste último dueño de aceitera general Deheza, un tipo de cuidado a quien no le compraría un coche usado (según informe de la revista MU de www.lavaca.org). En esa bolsa de negocios están: Clarín y sus "impolutos" periodistas, Carrió, los propios Urquía y Barrionuevo, ¡Reutemann! (un tipo que es culpable del desastre de Santa Fé), Schiaretti, De la Sota, Rubén Marín, un pelotón de radicales post - alfonsinismo y post - delarruismo, Macri y sus socios, el "ingeniero" Blumberg, la Sociedad Rural, Menem, gente que no sorprenden sus inclinaciones y sus intereses. Del otro lado, el peronismo, desastre vivo, el único partido mayoritario que queda en pie. En el gobierno encontramos gente como la Ocaña, Nilda Garré, Jorge Taiana y... de repente: Ramón Saadi. Pero, debemos entender que eso es el peronismo, de los otros, que pretenden ser el blanco de la novia, tienen más manchas en el traje...
El discurso de la limpieza y la institucionalidad campero se da de morros con el corte de ruta, el desabastecimiento, las ambiciones de De Ángeli, la Sociedad Rural y la CRA (aliados en su momento del Proceso Militar) y, ahora, los últimos aliados que ha sumado, Barrionuevo, Menem, Reutemann... Todo hace recordar al principio de varios gobiernos donde sólo cierta ingenuidad se puede argumentar para no ver que aquí se está armando una asquerosa runfla de conspiradores.
En el medio, el despiste de la izquierda y de Jorge Lanata con su diario Crítica. Del otro lado, tipos como Depetri, Pérsico y D´Elía y... Moreno. Del lado del campo, bestias que escrachan y golpean gente, gente intolerante, como ha sido toda la vida el campo, acostumbrado a la brutalidad de tratar mal al campesino y al peón rural y que ha vivido creyendo que en las ciudades no se trabaja, que no se crea nada, que no se hace nada de sol a sol, y ahora le quiere cobrar la coparticipación a la pobre gente que salió eyectada del campo porque la explotaban a más no poder y se refugió como última opción en los barrios pobres del conurbano.
Ya hemos reproducido aquí los insultos a los que someten a las madres y a las abuelas en medios como Crítica y Perfil, como si no supieran los que insultan, que se refieren a un sector altamente vulnerable víctima del Terrorismo de Estado. Y después pretenden hacernos creer que la gestión Kirchner es comparable a aquel Terrorismo de Estado.
Lamentable papel del Partido Socialista en todo esto, para finalizar. ¡Quién lo hubiera dicho de la gente del viejo Partido Socialista Popular de Estévez Boero que iban a hacer este papelón! Me sigo quedando con mi auto viejo y, en este caso, tomo partido para resistir esta avanzada de gentuza que ya la hemos visto gobernar la Argentina (De la Rúa - Menem) y pusieron al país al borde de la desaparición total, me refiero al llamado "campo".

15 julio 2008

De Ángeli: "quien quiera lomo pague a 80 el kilo"

La definición


Por Eduardo Aliverti

Ya no tiene mayor sentido la discusión en torno de retenciones, compensaciones, toneladas y cualquier vocabulario ad hoc. Todo eso quedará para otro momento, aunque algunas rondas mediáticas sugieran lo contrario. Lo excluyente es una cuestión ideológica y de conducción política en la que está en juego, directamente, la suerte del Gobierno. Y, con ella, la del rumbo que le espera a este país en el mediano plazo, según sea que el kirchnerismo consiga mantenerse en pie o que la derecha parida por acciones propias y ajenas le tuerza el brazo.

Con alguna dosis de ingenuidad podía esperarse que los gauchócratas dejaran pasar el debate y la votación en el Senado, para recién después volver a la carga. Fue al revés y no hay de qué sorprenderse. A medida que el tiempo transcurría y el Gobierno los alimentaba con sus espectaculares errores de comando y comunicación, con una Presidenta decepcionante en términos de liderazgo político, y el esposo cubriendo ese vacío mediante el manoteo de las lealtades que le quedan con su estilo de elefante en bazar, fue cristalino que el movimiento campestre está sacado y dispuesto a ganar como sea. ¿Ganar la eliminación de las retenciones móviles? De ninguna manera. Esa es la base operativa del objetivo terminal, consistente en la destrucción, si humillante mejor, del precepto intervencionista del Estado en las rentas extraordinarias. De eso se trata: cuál sentido, cuál construcción de imaginario se impone más allá, incluso, de las severas contradicciones del Gobierno a la hora de mostrar autoridad moral para imponer su Gran Relato. Aunque en el caso de las exportaciones petroleras el monto de “retención” estatal casi dobla al de las agrarias, el kirchnerismo quedó preso de mostrar que sólo afecta las ganancias gigantescas del “campo”. Porque los gauchócratas ganaron la lid comunicacional en ese sentido, por escándalo, y porque es cierto. Lo que interesa es si, aun cuando permanezca intocada la mayoría de los bloques de la clase dominante, los sectores medios toman como natural y obligatorio que se eche mano al bolsillo de algunos privilegiados supremos; o si adoptan la escala de valores de éstos, reasumiendo la pauta del sultanato menemista: la copa de los ricos sólo alcanzará a los desprotegidos una vez que desborde.

En resumidas cuentas, acá se juega si por obra y gracia de las faltas y desmadres gubernamentales (inflación, talantes conductivos, carencia de planes de desarrollo a largo plazo, impuestos regresivos, injusta distribución de la riqueza, etcéteras) se aceptará que no hay que meterse con “el campo” porque el campo “nos da de comer”. Es sobre ese imaginario simplista y reaccionario que operan los gauchócratas, ayudados (no hay que cansarse de repetirlo) por un Gobierno que paga las consecuencias de haber creído que eran eternos los laureles de la recuperación de 2001/2002. Las pinzas de ambas cosas redundan en la simpatía despertada por el campechanismo bruto y conservador de De Angeli; la Federación Agraria subida a la Rural y viceversa; las sectas de izquierda anudadas con las cuantías oligárquicas; los progres sueltos que con su hibridez sirven de pared para el rebote de Miguens, Llambías y Cía.; los cerebros de teflón que conducen programas periodísticos y noticieros, ordenados por la lógica sistémica de sus patronales corporativas.

El Gobierno está perdiendo. No todavía por goleada. Son peronistas. El manejo del poder por el poder mismo les es constitutivo en su genealogía histórica. La oposición es un mamarracho. Los sectores populares están aún bajo control. Las clases medias enojadas no son unívocas y tampoco comen vidrio sin parar. Pero el kirchnerismo pasó a la defensiva, y en lo inmediato cuenta con la pelea voto a voto en el Senado y en no pasar un papelón cuando se coteje su acto del martes contra el de los campestres. Si pierde la votación en el Senado sufrirá un golpe que no necesariamente lo dejará nocaut. Lo mandará a la lona, eso sí. Y si se levanta será contra las cuerdas. Ganar la votación sería diferente sólo desde el efectismo. Porque después vendrá la Justicia, las rutas o lo que sea. Un escenario de conflicto permanente, que se llama batalla cultural y que es lo que el kirchnerismo está perdiendo, porque pasó a carecer de liderazgo hacia fuera y hacia dentro. No se anima por izquierda y lo acuestan por derecha. Los medios ya comienzan a hablar de la sensatez de Reutemann, el Menem blanco, y son un coro en cadena nacional donde sólo se escuchan o reproducen las voces campestres: porque así son los grandes medios, que invariablemente se abroquelan ante cualquier indicio de mínima amenaza contra el parámetro del botín, y porque no tiene casi a nadie y casi nada que salga a contestar como se debe, aunque sea para caer con las botas puestas. Los flancos que deja el Gobierno son prácticamente inverosímiles. Hay un ministro de Economía que no existe y en el Senado largan al ruedo a Guillermo Moreno, para sostener que la única inflación verdadera es la oficial. ¿Cómo se entiende una vocación suicida de esta naturaleza? La única explicación que se le ocurre al firmante es que esa destreza masoquista está en línea con suponer que la Argentina es Río Gallegos, y que la comunicación no es una herramienta estratégica.

Esta es una sociedad enormemente compleja, vista desde la constitución e intereses de las clases y capas que la componen. No hay otra igual en América latina. No cuentan factores étnicos, no limita con los Estados Unidos, no es un país-continente, no hay militares como factor de poder, no es una estancia extendida pero sin relevancia estratégica, no es una economía del contrabando, no es una foto congelada de oligarquía patricia y brutal con capacidad dirigente. No. En lugar de esos problemas tiene (entre otros, por supuesto, pero no el problema menor) el de una clase media extendida, despedazada en núcleos donde cuentan factores de ingreso, históricos, culturales, urbanos y de disconformismo perpetuo. Comandar ese ajedrez, al que ahora se sumó el nuevo sujeto sojizado de las ciudades y pueblos del interior, es un trabajo insalubre que requiere de liderazgos políticos capaces de licuar la histeria del jamón del sandwich. Están abajo pero su sueño es ser como los de arriba.

Las torpezas o limitaciones ideológicas del kirchnerismo están regalando esa franja, no suficiente pero sí imprescindible para el control del poder. Y salvo una nueva épica más abarcadora y movilizante, que concite entusiasmo, esto puede terminar en Que Vuelva Carlos versión dos mil y pico. Ya no cuentan ni las retenciones ni las toneladas de soja. Lo único que cuenta es si habrá de confundirse al enemigo.

Fuente: www.pagina12.com.ar

Carlos Fuentealba: perpetua a Poblete

Juicio por el asesinato de Neuquén

anticopyrightEl policía que mató al maestro Carlos Fuentealba fue condenado a prisión perpetua e inhabilitación perpetua por la Cámara Criminal de Neuquén. Quedó probado que fue Poblete quien disparó, por la espalda, con un arma lanzagases, contra ese docente que estaba en total estado de indefensión dentro de un auto. Detalles del juicio oral y público, la movilización social en torno al caso, y la posibilidad de otro juzgamiento, por las responsabilidades de quienes dieron las órdenes.

El cabo policial de Neuquén Darío Poblete fue condenado a prisión perpetua e inhabilitación perpetua como autor material del crimen del maestro Carlos Fuentealba. Poblete disparó con una escopeta lanzagases, a menos de 7 metros, contra el vidrio trasero del Fiat 147 en el que Fuentealba estaba indefenso. Fue el 4 de abril de 2007. Al día siguiente Fuentealba murió. El testimonio de algunos docentes que vieron a Poblete fue crucial, como en el caso de Marcela Roa. Lo vieron, además, porque Poblete levantó la visera de su casco, con la obvia intención de apuntar mejor. La sentencia fue recibida en la sala neuquina con un aplauso.

Lo que vino ocurriendo

Alberto Rodríguez es el cuñado de Carlos Fuentealba el docente asesinado en Neuquén. En medio de la represión, el 4 de abril de 2007, el cabo Darío Poblete le disparó por la espalda cuando Carlos estaba dentro de un automóvil. Al día siguiente Fuentealba murió.
Rodríguez, hermano de Sandra, la esposa de Fuentealba, es además uno de los integrantes de la Comisión Carlos Presente, que ha impulsado la movilización que fue capaz de garantizar que se hiciera el juicio y que a un año y tres meses del homicidio (velocidad casi inaudita para el sistema judicial argentino), pueda haber una sentencia.
Alberto conversó con lavaca un día antes de conocerse la sentencia, revelando detalles del juicio y del trasfondo económico que hay en derredor de todo debate sobre lo que ocurre en Neuquén. Estos son los principales tramos de esa entrevista.
-¿Por qué la comisión vino a Buenos Aires a tan poco de la sentencia?
-Para que se sepa lo que está pasando. Durante el juicio hubo una cobertura bastante pobre, salvo Canal 7. Estuvimos reunidos además con el Centro de Estudios Legales y Sociales, con el abogado Rodrigo Borda del Programa de Violencia Institucional y Seguridad Ciudadana.
Lo que surgió de la conversación es ver que se están abriendo muchas perspectivas al haberlo convocado a Jorge Sobisch (el ex gobernador neuquino) a raíz de los testimonios que explicaban cómo es el modo de proceder policial, siempre obedeciendo órdenes de arriba. Y cuando no hay órdenes claras, esos policías están formateados para reprimir como lo hicieron.

Sobisch tirando la pelota

Rodríguez cuenta que Sobisch, en su declaración ante el tribunal, reconoció que se había reunido con el jefe de la policía provincial, Carlos Salazar un día antes. “Salazar en cambio no declaró en este juicio porque está imputado en la causa Fuentealba II. Por eso pudo evitar declarar ahora, como un modo de evitar autoincriminarse frente a un futuro juicio por las responsabilidades políticas y policiales del crimen”. Sobisch no está imputado en ese posible futuro juicio, “pero además lo que hizo fue tirarle la pelota a la policía. Se la pasó diciendo que gobernó durante 12 años la provincia, pero justo en esto no tuvo nada que ver ”. Puede recordarse, además, la desairada salida del entonces gobernador ante las manifestaciones de indignación tras el asesinato, escapando de la casa de gobierno disfrazado de policía.
Los familiares rechazaban en principio que hubiera dos juicios. “En un primer momento tendría que haber sido una sola causa, porque el asesinato de Carlos fue en el marco de una movilización de una protesta social, dirigida por un sindicato, por un conflicto gremial salarial en el marco de un operativo y en ese marco fue asesinado Carlos. No fue un gatillo fácil en las barriadas, pero la justicia neuquina dividió las causas. En este contexto, ahora con la experiencia concreta del juicio, no se si fue malo ese contexto. ¿Por que? Porque hubiera sido un juicio de muchísimo tiempo, muy desgastante, los testimonios, hubo 67 testigos, la mayoría docentes: unos 50. Y esos docentes también fueron victimas, fueron gaseados, con simulacros de fusilamiento, reprimidos con balas de goma, perseguidos por el campo. Una verdadera cacería a lo largo de 5 kilómetros”.
El corte había ocurrido en el Puente de Arroyito, sobre la ruta 22. Fuentealba fue asesinado a 5 kilómetros de allí, cuando la represión ya había logrado que los manifestantes volviesen hacia Neuquén. “Sobisch era candidato presidencial y quería oponerse a la política de Kirchner. Quería mostrar más mano dura, aliado con (Mauricio) Macri y (Juan Carlos) Blumberg. Del otro lado el sindicato docente (ATEN, Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén) era y sigue siendo en la práctica una de las pocas organizaciones opositoras en la provincia, donde hay un partido como el Movimiento Popular Neuquino que gobierna hace décadas. Más que oposición, en Neuquén hay internas de un partido único”.
-¿Qué reclamaban los docentes?
-Aumento salarial, pase a planta de muchos trabajadores porteros que estaban con planes de 150 pesos, en condición de precariedad. Era una lucha unificadora. Creo que Sobisch quiso hacer el trabajo sucio de dejar la provincia ordenada para la continuidad del MPN, que ganó las elecciones con Jorge Sapag. Mientras trataba de proyectarse a nivel nacional, Sobisch dejaba la provincia disciplinada en manos de su propio partido, que tiene que haber sabido lo que tramaba. Jorge Sapag no se hubiese disgustado que descabezaran la lucha del sindicato docente con un hecho tan aleccionador y tan traumático, porque todos los años había conflicto apenas empezaban las clases, era el caso testigo para fijar los marcos salariales de otros sindicatos dado que el docente empieza en marzo y arrancaban los conflictos.

El juicio se realizó en la vieja legislatura de Neuquén: “Durante la era Sobisch se hizo una obra faraónica, una legislatura inmensa, algo que esta muy cuestionado, porque se gastó cualquier cantidad de plata. Para esas cosas aparece el dinero”. La vieja legislatura quedó como monumento histórico. Las salas judiciales donde se había propuesto al principio juzgar a Poblete fueron descartadas. “Ese lugar daba garantía de mayor presencia de público, fundamentalmente docentes, como una forma de lograr justamente la publicidad de todo lo que se dijera. Hay que recordar que la justicia neuquina esta hecha a imagen y semejanza de Sobisch, que fue un fenómeno bastante paralelo al menemismo”.
La Comisión convocó a diversas personalidades, “vinieron las Madres de Plaza de Mayo de las dos corrientes, el fiscal Hugo Cañón de Bahía Blanca que actuó en los juicios a los militares, estuvo Silvia Irigaray de las Madres del Dolor, la madre de Maxi de la Masacre de Floresta, cantantes, la Comunidad Mapuche de Neuquén. Para nosotros era una garantía de que se supiera lo que pasaba”

Cambio institucional o irse al Caribe

Otro elemento que Alberto considera crucial fue la marcha, a un año de la muerte de Fuentealba, que reunió unas 30.000 personas en Neuquén. “Vino gente de todo el país, sindicatos, organizaciones sociales, gente independiente, los obreros de Zanón. Fue una marcha tan contundente que logró algo impensado: dos meses antes del juicio hubo una serie de cambios políticos entre los cuales se empezó a enjuiciar y renovar el Tribunal Superior de justicia , que sería como Corte Suprema provincial, porque hubo un incidente con uno de los jueces, Eduardo Badano, sospechado de toda una maniobra para evitar que ATEN fuera querellante en esta causa. Badano le dio una licencia psiquiátrica a un camarista (Hëctor Rimaro) que iba a fallar a favor de ATEN, una maniobra muy turbia. Todo terminó con el pedido de juicio político a Badano”.
Así, la movilización social (y acaso cierto ejercicio de aggiornamiento impulsado por parte del nuevo gobierno del viejo partido neuquino) precipitó otros juicios políticos contra el Tribunal Superior. “Eso derivó en un cambio institucional que nunca había ocurrido en la provincia”. Badano ha dicho que preferiría estar de viaje por el Caribe antes que ser víctima de un juicio político, compitiendo así para el libro Guiness de las obviedades.

El obrero maestro

Alberto relata que la Comisión Carlos Presente busca difundir la memoria de Fuentealba, “a través de los videos que hicieron sus alumnos, y también recordando su vida, su militancia ya en el sindicato de la construcción de Neuquén, o en política en el viejo MAS (Movimiento al socialismo) que se fracturó en los 90. Carlos estudió de grande para maestro, estaba sin trabajo, y tomó eso con pasión y como una nueva forma de participar por los derechos de las personas”.
Para Sandra, Alberto y los demás integrantes de la comisión, hay una línea divisoria en la represión, que implica pararse del lado de la vida o del lado de la muerte. “Durante una represión no andan preguntando de qué afiliación política es cada uno, sino que se busca aleccionar, atemorizar, dañar e incluso, asesinar. El paralelismo con el caso de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki es muy obvio

¿Quién te cuida?

Otro tema de comentario en la carpa que los familiares armaron frente a la Legislatura durante el juicio es el de quiénes son los encargados de protegerlos. “Hay que recordar que muchos testigos son policías de los GEOP (Grupo Especial de Operaciones) de Zapala, Cultral Co, y otros lugares, y que la misma policía que custodia ahí es la policía neuquina, y guardia cárceles de la Unidad 11. A fin de año hay un juicio muy resonante en Neuquén por casos de torturas y apremios ilegales en la U 11, donde están imputados 28 guardia cárceles y muchos de esos guardia cárceles que no están condenados todavía son los que nos están custodiando. Supuestamente. Así es la política”.

-¿Cuál es la diferencia entre Fuentealba l y Fuentealba II?
-En Fuentealba I se juzga al autor material, al que lo ejecutó y fusiló a Carlos y en Fuentealba II abarca las responsabilidades políticas. Hay que recordar que en estos testimonios de este primer juicio y en los videos lo que se vio fue realmente terrible por la continuidad de la represión, el método. Ahí se veían a los jefes de policía. Y se pudo reconstruir que también estuvo el entonces subsecretario de seguridad, Jorge Pascuareli. Varios lo conocían porque también fue docente. El único antecedente de tanta policía reunida allí había sido el de diciembre de 2001, en un marco de conmoción social nacional que obviamente no lo había en Neuquén de 2007, donde simplemente había un corte de ruta de un sindicato que hacia huelga.

Detalles del juicio

Se calcula que 100 efectivos para 700 manifestantes llevaban 400 kilos de gases lacrimógenos más toda la artillería de balas de goma, carros hidrantes y toda la parafernalia represiva usual en estos casos.
En el juicio se calculó también que el impacto del gasaso en la cabeza de Fuentealba fue equivalente a una caída de un 9º piso. El juicio también probó que Poblete es un experto tirador y disparó apuntándole a la cabeza. Los testigos contaron que se levantó la visera del casco, con toda intención de apuntar al blanco (el vidrio trasero de un Fiat 147) del modo más diáfano posible. “Para colmo, mientras estuvo en la sala siempre miraba a mi hermana Sandra de un modo desafiante”.
Curioso desafío, otro elemento que se supo es que Poblete venía de ser condenado en 2006 por vejaciones agravadas por el abuso de armas durante sus actividades policiales. “Una sospecha es que le lavarían esa condena, a cambio de hacer lo que hizo” dice Alberto. Sin necesidad de sospechas, lo inconcebible es que alguien con esa causa probada en su contra, siguiese operando en funciones policiales represivas. Quizás el drama sea que en Argentina esas cosas no son inconcebibles, sino cotidianas.
En el juicio declaró también otro ex policía, Omar Hurtado, quien llegó con una valija llena de cartuchos de gases para explicar sus características intentando exculpar a Poblete. Dos detalles que revelan cómo funcionan las fuerzas de seguridad neuquinas.
1) Hurtado había sido dado de baja en la misma causa por vejaciones en la que se había condenado a Poblete.
2) Pese a eso, aún anda de aquí para allá, y se presenta en juicios, como perito en balística y portando valijas con cartuchos.
Actualmente Hurtado es jefe de seguridad en un casino, cosa que no debería tranquilizar a los apostadores.

Los testimonios de Marcela Roa y Alejandra Meravila fueron cruciales, ya que vieron lo que hizo Poblete y lo siguieron hasta que el cabo consiguió guarecerse tras una cortina de policías que lo cubrían, y encubrían. Esas declaraciones más las pericias balísticas que demostraron que el cartucho partió del arma de Poblete, dejan prácticamente en evidencia la posibilidad de concretar la pena a prisión perpetua que piden los querellantes y la fiscalía.
Alberto cree que hay algo más que ganar en esta instancia: “Que nos vayamos contactando personas y organizaciones sociales y de derechos humanos para que se haga un marco legislativo y jurídico, que determine que no puede resolverse el conflicto social de esta manera. No puede haber grupos especiales encargados de reprimir y matar, que no se puede reprimir con balas de gases, que ya esta probado que pueden tener un alto grado de letalidad, que antes se suponía muy tenue.
-Un dilema perpetuo en Neuquén: siempre hay un alto grado de movilización, pero a la vez siempre gana el MPN- ¿Cómo viven esa paradoja?
-El MPN es una cultura, hace cuarenta años que gobierna... Hace poco leí un libro de Ariel Petrucheli, profesor de la Universidad del Comahue, llamado Docentes y Piqueteros, donde hablaba de la experiencia en Neuquén, del Cultralcazo del 96', piquetes, cortes de ruta, el asesinato de Teresa Rodríguez en 1997 en el marco de una huelga docente, la situación de ATEN, cómo es la movilización popular. El libro plantea que se ha dado tanta combatividad por la confluencia de exiliados políticos de Chile de otras épocas, la iglesia con Jaime De Nevares, las madres de Plaza de Mayo del Alto Valle, y el surgimiento de muchísimas experiencias como la de Zanón. Todo un rompecabezas, una cultura. Entonces hay dos culturas en pugna desde hace bastante tiempo, que es esta ligada a los derechos humanos y la otra ligada al MPN que es más patriarcal, asistencialista, ligada al peronismo pero luego al menemismo y al neoliberalismo, derivando a algo mucho mas represivo mas precarizado antes daba una casa, ahora te dan una bolsa de comida. En esa cultura entra todo el elemento represivo, y el miedo. Mucho más con Sobisch. Entre ese temor y la falta total de oposición, y que los que podemos pensar distinto andamos siempre separados, gana el MPN. Entonces, en este gran movimiento que se hizo por lo de Carlos está la gente mas progresista del kirchnerismo, se acerca también la gente de Zanon, los partidos de izquierda, hay tironeos, acusaciones, nosotros bancamos distintas cosas pero seguimos bregando por una consigna unificadora que eso va a abrir instancias para que se vaya resquebrajando este poder omnímodo del MPN sino es muy utópico todo lo demás, hacer una política de consignas acusadoras, y nada más.

El trasfondo del poder neuquino, según Alberto huele a petróleo. “El fondo de toda la pelea que pueda haber es por la caja. El MPN no quiere que entre ni el kirchnerismo ni nadie. Por eso Sobisch, que no lo votaba nadie, tenía empapelado el país y hacía las propagandas de televisión más caras. El gobierno de Sapag está más abierto, aprendió de Sobisch pero también de Kirchner. Dan cosas, dejan que algo cambie, para garantizar seguir gobernando”.

Más allá de estas descripciones, se conoció la sentencia. Se empezó a hacer justicia. Aunque en muchos sentidos esta historia seguirá escribiéndose a partir de esta condena.


publicada 06/07/2008
anticopyrightéstas notas pueden ser reproducidas libremente, total o parcialmente (siempre que sea con fines no comerciales), aunque agradeceríamos que citaran la fuente.

Fuente: www.lavaca.org

12 julio 2008

Crisis en el Partido Socialista


Los socialistas K impugnaron las elecciones y retiraron su lista

La Lista Unidad Socialista, encabezada por Jorge Rivas, impugnó hoy ante la Junta Electoral partidaria las elecciones internas previstas para el próximo domingo y retiró su lista de candidatos. Fue tras señalar una extensa nómina de "irregularidades incompatibles con las practicas políticas del Partido Socialista".


Los apoderados de la lista, que también integran Ariel Basteiro, Susana Rinaldi, Oscar González y Raúl Puy, entre otros, denunciaron la proscripción de un tercio de sus candidatos; la utilización de un padrón de origen incierto cuya acreditación por la justicia electoral no fue demostrada; la discriminatoria abolición del padrón de extranjeros y "una vergonzosa manipulación de los lugares de votación y de los criterios de fiscalización".

Entre los candidatos proscriptos de la Lista Unidad Socialista aparecen afiliados que cuentan con cerca de medio siglo de militancia partidaria, actuales autoridades del PS y titulares de la organización fundada por Juan B. Justo en varias localidades del interior.

El diputado Basteiro afirmó que "no vamos a convalidar con nuestra presencia conductas y resoluciones manifiestamente arbitrarias y llamamos en consecuencia a recuperar el partido de estas prácticas".

El secretario general del partido, Oscar González, aseguró que "las decisiones de la junta electoral manejada por el oficialismo partidario están reñidas con los principios que el socialismo entraña y propicia".

Puy, uno de los proscriptos, criticó la exclusión de caracterizados militantes y calificó de "terrible que una fuerza fundada y enriquecida por miles de inmigrantes hoy excluya a los afiliados extranjeros"

Los dirigentes opositores reiteraron su pertenencia al Partido Socialista y su permanencia en él, "una fuerza que trasciende a quienes circunstancialmente manejan el aparato burocrático partidario para subordinarlo al proyecto de un centro-derecha fundamentalista y de un gorilismo tardío".

En contraposición, el titular del PS porteño y diputado nacional, Roy Cortina, sostuvo que "los argumentos son bastante banales desde el punto de vista jurídico y político, además querían armar un partido satélite del kirchnerismo".

"Todo el mundo sabe que, más allá de las simpatías, la elección estaba abrumadoramente perdida para ellos, quedó demostrado que son la minoría", señaló Cortina y consideró "desubicado enfrentar a la conducción del partido que lo llevó al crecimiento".

Fuente: www.pagina12.com.ar

11 julio 2008

Ajuste de cuentas en la Federación Agraria

LA ENTIDAD RURAL DESPEDIRÁ A 150 EMPLEADOS


Es a raíz de la amenaza del Gobierno de quitarles el negocio de cartas de porte. Ya echaron a una decena de personas en Rosario y eliminaron el área de “agricultura familiar” que no apoyó la guerra gaucha.

05.07.2008
La amenaza del Gobierno de quitarle la venta de cartas de porte para el transporte de granos hizo que Federación Agraria Argentina (FAA) decidiera achicar presupuesto con el despido de las 150 personas que hasta ahora trabajan en esa actividad. Ya empezó cortando por lo más delgado: despidió a cuatro empleadas que pertenecían a la sede central de la entidad, en Rosario. Además, desactivó el proyecto de producción de biodiesel y la oficina que vendía seguros. La entidad que preside Eduardo Buzzi también eliminó la Secretaría de Agricultura Familiar en la que se desempeñaban al menos seis colaboradores. Esta área agrupaba a organizaciones campesinas que fueron críticas de la posición chacarera durante la guerra gaucha por las retenciones a la exportación granaria.

La organización que nuclea a pequeños y medianos productores comparte, hasta ahora, el negocio de vender cartas de porte con la Federación de Acopiadores de Cereales. Cada camión y cada vagón que circula por el país con granos requiere de uno de esos documentos, por lo que el mercado está asegurado. De la torta general, FAA vendió en 2007 un millón y medio de cartas de porte. Por cada una, le quedó $1,20, por lo que su recaudación ascendió a un millón ochocientos mil pesos. Su principal ingreso.

Desde que estalló el paro agropecuario, la venta de esos formularios mermó hasta niveles que –puertas adentro– preocupó a la cúpula federada e impregnó la sede del pasaje Storni de un clima tenso e incierto para el personal, según informaron fuentes que pidieron mantener sus nombres en reserva. Y el aire se enrareció más aún cuando la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) amenazó con quitarle a la FAA ese negocio que seis años atrás la salvó de la desaparición. Ayer, Daniel Vilanova, secretario gremial de Transportistas Rurales Argentinos (TRA) deslizó que la Oncca le entregaría la venta de cartas de porte al Banco Nación.

El secretario de Finanzas de la FAA, Juan Manuel Rossi, confirmó ayer el temor que tiene el personal: “Hoy tenemos 60 empleados en la venta y distribución de cartas de porte. Empezamos un plan de reestructuración que, si el gobierno nos saca esa actividad, implicará despedir a 50 de ellos y a otros 100 que están contratados por las filiales de la entidad”, dijo.

Hasta ahora, el ajuste se llevó puestas a cuatro jóvenes que habían sido tomadas desde antes del conflicto con el Gobierno, pero que fueron blanqueadas recientemente. También fueron despedidos dos agentes de la aseguradora federada, y se canceló el contrato con dos ingenieros que llevaban adelante el proyecto de producción de plantas de biodiesel.

La supresión del área que representaba a organizaciones campesinas significó la desvinculación de su titular, Pedro Cerviño, quien sigue como coordinador del Foro Nacional de Agricultura Familiar (FONA). “No quiero polemizar con la entidad. Tuvimos diferencias con el conflicto del paro y es un capítulo cerrado. Por eso seguimos en el FONA, con algunas organizaciones de agricultura familiar que siguen en FAA. Es cierto que con esa institución hicimos el Congreso de Uso y Tenencia de la Tierra, y nos unía la propuesta de reforma agraria. Hoy, la FAA está en otra discusión”, dijo Cerviño.

Fuente: www.criticadigital.com (Crítica de Santa Fé)

06 julio 2008

Carta de "Pino" a los compañeros de Proyecto Sur


Estimados Compañeros:

De paso por Buenos Aires, les escribo unas líneas a partir de la lectura de Página 12 de hoy. Estoy regresando de Francia a donde finalizo mi película sobre los trenes y mañana vuelvo a viajar hacia Misiones y Brasil. Les cuento esto porque me encuentro con llamados y mails donde me preguntan por qué no participo más en los medios. Primero porque hace 10 días que estoy fuera del país y hasta fines de julio estaré yendo y viniendo; pero también porque a pesar de los esfuerzos que hace nuestro equipo de prensa cada vez es más duro conseguir espacio en televisión. La gran prensa rara vez nos menciona a pesar de que dos o tres veces por semana salen declaraciones mías y de Proyecto Sur.

Aunque sea en forma ligera quería enviarles mis impresiones y decirles que mientras el debate continúa en el Congreso, también crecen las operatorias mediáticas que tienden a desinformar y dividir nuestro espacio político. Además de los numerosos mails que vienen circulando desde hace varias semanas, hoy hay una larga nota en Página 12 que es interesante porque informa sobre los debates en curso en Proyecto Sur, aunque no menciona que desde mediados de marzo fijamos una posición clara en defensa de las retenciones móviles. En la nota "Los hijos de la pavota", señalábamos que había un tercer protagonista del conflicto que nadie mencionaba y que eran las multinacionales exportadoras del cereal. Proyecto Sur emitió también a fines de mayo su documento sobre la "cuestión agraria" donde planteaba el conjunto de medidas que debían tomarse frente a la totalidad de este conflicto, y denunciaba también los intentos desestabilizadores que los grupos reaccionarios y los medios han venido lanzando. En nuestra solicitada del 25 de junio desarrollamos con claridad toda nuestra posición crítica con respecto a cualquier intento de menoscabar la legitimidad del gobierno constitucional y proponíamos un conjunto de medidas que hasta ahora están lejos de las posiciones del gobierno.

Lo que de ninguna manera compartimos es la política kirchnerista de chantajear con el fantasma de un golpe que sigue siendo un tema doloroso en la memoria argentina. Cuando hay un conflicto importante el gobierno busca polarizar y apela a todos los fantasmas para lograrlo. Las circunstancias de la Argentina de hoy en el marco nacional e internacional no son las de los años 60 ó 70, y hoy en América Latina no gobierna ningún golpe de estado ni los Estados Unidos pueden impulsarlo. Hoy la disputa y los golpes (económicos y políticos y no militares) son por los recursos petroleros y mineros. También recordemos que en el año 76 había un fuerte conflicto social porque casi la mitad del PBI se repartía entre los trabajadores. Hoy es poco más del 25% y las grandes corporaciones multinacionales, petroleras, mineras, exportadoras, pools de siembra, y los Techint, Aluar, Repsol y grandes empresas locales nunca han hecho tantos beneficios ni recibido tantos subsidios como con el gobierno Kirchner.

Recordemos que en mayo del 2007 el gobierno también chantajeó con una vuelta al pasado frente a la elección de Macri en la Capital Federal, y se presentó como el proyecto progresista. La realidad fue que en ese mismo mes, Kirchner le daba luz verde al hecho económico más grave de la década como fue aprobar la prórroga hasta el 2047 de las concesiones petroleras de Menem. En ese mismo mes de mayo se votaba la nueva concesión de Cerro Dragón a la British Petroleum y Bridas de Bulgheroni y además, el Congreso Nacional aprobaba la ley antiterrorista.

De ninguna manera el gobierno Kirchner representa o defiende los intereses nacionales y populares y por esta razón rechazamos que nos llevaran como "giles bienintencionados" a la plaza de mayo. Las posiciones críticas de Proyecto Sur, tanto a las agrupaciones rurales como al gobierno, fueron correctas: hoy en el Congreso se están discutiendo algunas de nuestras propuestas en beneficio de los pequeños productores. Lamentamos que una vez más las grandes medidas quedan afuera: la creación de la Junta Nacional de Granos y de Carnes, el monopolio exterior del comercio de granos, el plan agropecuario nacional y el repoblamiento del campo beneficiando a los 200.000 productores que han quedado afuera de este debate.

El Infosur queda abierto para enriquecer nuestro debate político y afianzar la unidad del espacio Proyecto Sur.

Estoy de regreso definitivo a partir del 15 de julio.

Les envío un fuerte abrazo.

Pino.

Fuente: www.proyecto-sur.com.ar

04 julio 2008

Del sectarismo al apoyo a Kirchner hay un solo paso



El conflicto agrario, con sus consecuencias políticas, económicas y sociales, ha mostrado también distintas posturas en la izquierda.
Por fuera de nuestro apoyo a los pequeños productores se levantan posiciones de “ni-ni”, que se colocan como comentaristas de la más importante crisis que vive el kirchnerismo, y otro sector que trágicamente llama a estar del lado del gobierno.
Aportamos nuestra opinión al debate político que es necesario realizar y no esconder entre las fuerzas de izquierda. Y esto tiene gran importancia, porque ante la principal crisis que vive el país, consideramos una tremenda equivocación que en nombre de una supuesta posición de izquierda o independiente, en concreto, por acción u omisión, se apoye al gobierno.

Falsedad 1: “Gobierno vs derecha”

El gobierno pretendió mostrar que el eje del conflicto con el campo es su supuesta pelea con la derecha.
Lamentablemente, sectores de la izquierda caen en el mismo y falso argumento. Bajo ese análisis desarrollan una crítica a quienes apoyamos a los pequeños productores. Claudio Katz, miembro de Economistas de Izquierda (EDI), planteó: “La incapacidad para registrar los conflictos de Kichner con la derecha y la obsesión por ubicar al gobierno como enemigo principal conduce a compartir los espectros mediáticos y las acciones prácticas con figuras de la reacción”. En el mismo sentido, Eduardo Lucita, también del EDI, decía: “La derecha -aun carente de liderazgo y organización- ha encontrado una base social de importancia”.
Estos respetados compañeros parten de un problema: su posición no tiene que ver con la realidad de pueblos y ciudades del interior, ni con las asambleas autoconvoca-das de chacareros a los que no se han molestado en visitar. De hacerlo, hubieran comprobado que su análisis abstracto no se conduce con el proceso vivo del conflicto. Ubican la crisis desde una óptica irreal, como si estuviéramos ante un gobierno que toma medidas de izquierda y un movimiento agrario que se resiste a favor de un modelo derechista.
La realidad es otra: el gobierno aplica un modelo regresivo de concentración en el campo y aplica retenciones indiscriminadas golpeando sobre todo a los más pequeños, que se radicalizan y salen a luchar con planteos que se ubican -si bien distorsionadamente- a la izquierda del gobierno y no a su derecha. El masivo acto en Rosario lo evidenció: más de 250 mil personas, la absoluta mayoría pequeños productores, el primer orador fue de los Autoconvocados y el cierre lo hizo la Federación Agraria, demostrando en la más importante acción quiénes llevan la delantera en este conflicto. En ese contexto actúan los sectores ligados a la derecha como la Sociedad Rural, que tampoco pueden desarrollar sus propuestas a fondo porque no se condicen con el movimiento por la base que reclama otras medidas. Por la masividad del conflicto aparecen los políticos de derecha, pero por su contenido los referentes de los sectores pequeños y medios, como De Angeli y Buzzi, piden por ejemplo que se apliquen impuestos progresivos a la ganancia y una ley de arrendamiento para que los pools no sigan comiéndose a los pequeños productores. Es parte de la denuncia concreta de un modelo agropecuario concentrador y subsidiario de las grandes exportadoras, aunque sectores de la derecha quieran intentar aprovecharlo, por ahora sin éxito.
Insólitamente, esta realidad es ignorada por este sector de izquierda, que actúa partiendo de los argumentos del gobierno, dándole cobertura por izquierda. No ven -o no quieren ver- que el gobierno, lógicamente, utiliza el argumento de “luchar contra la oligarquía o la derecha” para confundir a sectores de la población. Pero lo más ilógico es que mientras el 80% del país no compra ese cuento y rechaza al gobierno, haya dirigentes de izquierda que sí lo hagan.
Perón decía que “en política, cuando hay que doblar a la derecha hay que guiñar a la izquierda”. Kirchner lo sabe. Por eso su política es un plan económico que de contenido consolida un curso a derecha, mientras en sus discursos simula que lucha contra la oligarquía. También deberían saberlo estos sectores de la intelectualidad que agitan el fantasma de la derecha. Es decir, toman nota del guiño pero olvidan el curso real de la política del gobierno y sus consecuencias.

Falsedad 2: “La Rural es el actor principal”

La declaración titulada “Otro camino para superar la crisis”, firmada por integrantes del EDI, el Frente Darío Santi-llán, algunos dirigentes sindicales y otros pequeños grupos, dice: “Escaló un conflicto que ha concluido instalando una polarización política entre el gobierno y las entidades del campo… con el acompañamiento y la fuerza social de los pequeños productores que han quedado entrampados en un lock-out agrario que favorece a los grandes capitalistas del sector y apunta a crear las condiciones favorables a una restauración neoliberal”. En verdad, parecieran escribir sobre otro conflicto. Hablan de una pelea reducida al gobierno contra las entidades y con “el acompañamiento de pequeños productores”. Todo el país vioo que las entidades no han podido tomar ninguna decisión por su cuenta, porque las asambleas autoconvocadas imponían qué hacer. Más de una vez la Sociedad Rural o Coninagro quisieron levantar el conflicto y no pudieron. Hasta Kirchner y los Fernández decían que no podía ser que las entidades no controlaran las rutas y los piquetes. El diario Clarín, enemigo de toda decisión de las bases, tuvo que reconocerlo y lo definió así: “Los dirigentes rurales casi han perdido el control de la protesta… Pululan los grupos definidos como autoconvo-cados que responden sólo al mandato de las asambleas plebiscitarias, alejadas de cualquier sentido orgánico. Los autoconvocados han tenido un enorme peso en la estrategia que debieron darse los dirigentes de las entidades rurales». Esta realidad imposibilitó que pasara la política del gobierno, y también que no primara la posición de las entidades sino de las bases chacareras.
Como bien lo explica Luis Bilbao, director de la revista América XXI, tras el acto de Rosario: “Después del 25 se puede afirmar que la radicalización dio lugar a un vuelco en las relaciones de fuerza y ahora el protagonismo principal lo tienen los chacareros, no sólo en sentido numérico sino también político. Con el oído afinado de la más rancia oligarquía, el diario La Nación registró lo ocurrido y alertó que el discurso de Buzzi desplazó ‘al campo, en bloque, hacia la izquierda’. Es una interpretación exacta de lo ocurrido. Los terratenientes no pudieron defender su propio programa, porque la inabarcable multitud que los escuchaba hubiera reaccionado violentamente contra ellos”.
Es un grave error no ver que la Sociedad Rural y su sector social siempre son un peligro a enfrentar. Pero no ver que en este proceso no es el elemento determinante es un error tanto o más grave, que conduce a comprar las publicitarias denuncias del gobierno contra la oligarquía… a la que subsidia y defiende por detrás. O directamente lleva a cambiar la realidad para argumentar una posición política equivocada. Claudio Katz, queriendo explicar que el movimiento de lucha acompaña y apoya a la derecha del campo, dice que “ni a Buzzi ni a De Angeli se les ha escapado una sola palabra contra el establishment agrario”.
Desmintiendo ese comentario, en el acto del 25 de Mayo en Rosario Buzzi planteó que “es mentira que las retenciones son para redistribuir la riqueza, son para pagar los 12 mil millones de dólares de deuda externa al FMI por los acuerdos con el Club de París… los beneficiarios del plan de Kirchner son Nidera, La Serenísima, Grobocopatel. Esta es la verdad que niega la señora presidenta”. Más allá de las diferencias que podamos tener con Buzzi o De Angeli, no se puede negar la realidad ni tergiversar sus planteos, que muchas veces denuncian correctamente el modelo agropecuario y económico oficial que afecta al conjunto del país.

Falsedad 3: “Intervención del Estado vs restauración liberal”

También se dice que detrás de la protesta está la intención del campo de no permitir que el Estado intervenga y lograr una liberización de las exportaciones para quedarse con toda la renta extraordinaria. Parten de una supuesta intervención estatal progresiva sobre el libre mercado de exportaciones. El Estado siempre interviene, de una u otra forma. El problema es si lo hace correctamente y a favor de las mayorías populares y pobres del país.
Estos años permitió la libre exportación al punto de aceptar declaraciones juradas y ventas anticipadas de las exportadoras y que seis grandes empresas decidan cuáles y cuántos alimentos salen del país, mientras millones no comen o comen mal. Lo mismo hace en el petrólero y la minería, que exporta montos que triplican al campo, y en la renta financiera, donde no se cobra ningún impuesto.
Nosotros defendemos que el Estado intervenga con fuerza en la política exportadora, que es precisamente lo que no hace ni antes ni después de la resolución 125. Una intervención estatal a favor de las mayorías populares sería controlar el comercio exterior, para lo cual debería nacionalizarlo. Los Kirchner buscan aprovechar los precios internacionales para hacer caja para un proyecto político que no es intervencionista en función del pueblo, sino de aplicar un modelo económico regresivo, que no distribuye la riqueza, aumenta la pobreza y concentra la ganancia. Y se desesperan por recaudar para los vencimientos de deuda externa del resto de este año y del 2009.
Los grandes productores quieren que el Estado no intervenga en sus negocios. Pero de nuevo, no es ése el motor central del conflicto. Por la situación del país, que no es de giro político hacia la derecha, tienen que aceptar que las retenciones existen. De hecho no hubo conflicto hasta el tope del 35%. El conflicto nació -y volvemos a la realidad- cuando el gobierno en su afán de recaudar superó la capacidad de los pequeños y medianos productores de producir a ese nivel de retención. Y esta medida, que lleva a la quiebra a miles de chacareros, no tiene nada de progresivo. Si se aplicara, los grandes terminarían resistiendo vía subsidios del gobierno y parte de sus fabulosas ganancias. Pero los pequeños chacareros no, quedando sus tierras también en manos de los pools de siembra.
Esa es la consecuencia de este tipo de «intervención» del gobierno, favorable a su caja política por un lado y liquidadora de los pequeños productores por otro. Por eso es falsa la visión de tomar como elemento central una supuesta lucha contra la ingerencia del Estado.
En realida, lo que está en juego es si puede haber un modelo agropecuario donde se intervenga fuerte... pero contra los grandes pools de siembra y empresas y en favor de los pequeños, cuestión que no se plantea el modelo K y este gobierno proimperialista, que sigue en sociedad económica y política con los Urquía y los Grobocopatel y enfrentado a los autoconvocados y a pueblos enteros del interior.

Falsedad 4: “Nada que ver con el 2001”

Para estos sectores de izquierda, el proceso que abrió el Argentinazo ya no existe. Y estamos ante un régimen político fuerte, que solo ven amenazado desde la derecha. Se esfuerzan por meter la realidad por el ojo de esta visión: “Los cacerolazos que hemos visto en la Capital y otros centros urbanos, pese a su heterogeneidad inicial, se han ido configurando en la antítesis de la rebelión del 2001, motorizados por sectores altos de la sociedad, muchos de ellos rentistas, y por la oposición de derecha que ya se había manifestado en las elecciones legislativas y en las presidenciales de octubre pasado”.
Venimos de cacerolazos enormes en distintos barrios de la Capital. Más de 20 mil en Córdoba, 10 mil en Rosario, miles y miles en todas las ciudades del interior de la Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y la mayoría de las provincias. También en lugares del Gran Buenos Aires. Los datos indican, tomado el país de conjunto, que más de un millón de personas salió a la calle contra el gobierno. ¿Motorizados por la alta sociedad? No, motorizados por el repudio general a la represión, la soberbia, las patotas de D’Elía y la CGT, la inflación y la pobreza.
Solo esto explica que en los actos y cacerolazos hubiera distintos sectores sociales, incluyendo por supuesto a pobres, sectores medios y estudiantes. Que no tienen que ver con los partidos de derecha, sino que en primer lugar nada quieren con un gobierno que no responde a sus demandas. Después de esas jornadas los diarios decían que “los fantasmas de la crisis del 2001 han vuelto”. Y el propio Kirchner, un poco más ubicado en la realidad que este sector de la izquierda, les dijo en privado a su grupo mas íntimo antes de ratificar su acto en Plaza de Mayo: “Si no salimos fuerte terminamos como De la Rúa”.
Solo entendiendo a fondo el proceso del Argentinazo, que sigue golpeando sobre el régimen político, se puede actuar ante una crisis de tanta envergadura sin quedar haciendo análisis funcionales al gobierno. Es este proceso de fondo el que ahora actúa sobre el Congreso, donde tras el retroceso obligado del gobierno se debaten las retenciones. Aunque no haya cortes de ruta, no ha cambiado el malestar social ni la desconfianza en las instituciones. Por lo cual nos atrevemos a decir que si consolidan en el Congreso una nueva trampa el conflicto se va a reiniciar… y los cacerolazos, muy probablemente, también.

Lejos del reclamo chacarero y cerca del gobierno kirchnerista

La citada declaración “Otro camino para superar la crisis” se define en relación a qué ubicación tener ante esta lucha. Por más que en sus argumentos hagan algunas críticas al gobierno, la conclusión no admite dudas: “No puede haber neutralidad ante la amenaza de que la derecha logre parte de sus demandas y coloque sobre la agenda futura su programa de restauración neoliberal”. Y en su segunda declaración lo ratifican: “No soportamos el falso neutralismo que nos convierte en espectadores de una crisis”. Bastante claro: hay que apoyar al gobierno. Lo único que parecen no tomar en cuenta en nombre de “la lucha contra la derecha” es la realidad: es este gobierno el que aplica una política de derecha en el campo y en la ciudad, no los chacareros autoconvocados. Olvidan que es el mismo gobierno el que utiliza las retenciones planteadas para pagar la deuda y consolidar su poder político, no para solucionar problemas sociales ni distribuir riqueza. Y con su posición terminan cayendo en una capitulación a un gobierno enemigo de los intereses populares del país.

El “ni-ni” esconde también un apoyo objetivo al gobierno

Por otro lado, un sector de la izquierda sectaria (PO-PTS-MAS) llama a no ser parte del conflicto, quedando como espectadores o en la ridícula (y vacía) carpa roja del Congreso, ajenos a la confrontación real. Por esa vía, aunque se disfracen con discursos radicalizados, también avalan al gobierno, ya que la política es concreta: quien sostiene que no hay que estar con la lucha de los chacareros queda inevitable y objetivamente del lado de los Kirchner.
El Partido Obrero incluso agita el peligro de “un golpe”, llevando al ridículo su posición por tanto repetir las denuncias falsas del impresentable D’Elía. En el 2001 veían a Nito Artaza como “piquetero”, pero ahora no quieren apoyar a los chacareros. El PO vive un desconcierto completo.
Partiendo del “ni-ni” o del apoyo directo al gobierno, tanto la izquierda sectaria como la oportunista están contra la justa lucha chacarera y por ende en el lugar equivocado, de sostener al modelo kirchnerista.
Hoy en nuestro país hay millones en un proceso de ruptura política con el gobierno, que asusta incluso a la propia burguesía industrial y financiera, que pide parar con esta situación.
Por el momento no hay en este proceso variantes de derecha -Macri, Sobisch, López Murphy- que se estén fortaleciendo. La izquierda, en cambio, si actuara unida junto a los chacareros, se podría postular como alternativa y llegar a cientos de miles, en el campo y en la ciudad. Pero lamentablemente sectores de izquierda, cuando más se derrumba el kirchnerismo, más hacen lo posible por atarse a sus pies... con el peligro de quedar arrastrados en esa misma caída.

Con los chacareros, para enfrentar a la derecha y fortalecer un proyecto por cambios de fondo

Cuando Vilma Ripoll y nuestro partido salimos con fuerza -junto a otras organizaciones de izquierda- a brindarle apoyo a los pequeños productores, el sector de izquierda que no apoya a los chacareros, a tono con D’Elía, manifestó que era un error participar en escenarios con la Sociedad Rural o quedar compartiendo actos con figuras de la reacción.
En primer lugar, el MST-Nueva Izquierda jamás compartió un palco y ni siquiera un diálogo con la Sociedad Rural. A los actos vamos a darles apoyo a los pequeños productores y a expresar nuestras propuestas, que son contra el gobierno y la oligarquía.
A la presencia de dirigentes de la derecha en actos masivos quieren resolverla por la vía de no disputar con ellos, abstenerse y así de hecho fortalecerlos, regalándoles la conciencia de miles y miles de pequeños productores y de millones que simpatizan con su reclamo. No vemos en esa actitud una posición revolucionaria, sino la mejor manera de hacerle el juego a la derecha.
Hay un proceso abierto de lucha y un actor social medio -los pequeños productores- que recibe el apoyo de millones.
No hay manera de intentar acercar a un sector de ellos a la izquierda si no somos parte de su lucha y de sus acciones reales, disputando contra las posiciones de derecha. Si los chacareros rompen con el gobierno y sólo ven alternativas por derecha es una cosa. Pero si ven que la izquierda tiene propuestas concretas para ellos y les plantea que se unan a los trabajadores, es otra muy distinta. Nosotros nos jugamos por esta última propuesta, porque es fundamental para el desarrollo de un proceso y un proyecto político revolucionario. En el Argentinazo del 2001 había que apoyar a los sectores medios de la ciudad que reclamaban sus ahorros. Ahora hay que apoyar a sectores medios del campo que reclaman contra un gobierno que los grava igual que a los grandes. Y ese apoyo es siempre en disputa con otras direcciones políticas.
Ante tamaña lucha y crisis política, los socialistas participamos para que millones de trabajadores, sectores populares y pequeños productores del campo conozcan que hay otra salida. Ubicarse sectariamente, comentando desde afuera la lucha viva y real, no sirve para nada más que para el autoconsuelo sin futuro. Apoyar al gobierno, sirve todavía menos.
Por todas estas razones llamamos una vez más desde la izquierda a los trabajadores y a los sectores populares a que apoyemos a los pequeños productores y sus acciones. A que levantemos también nuestras propias reivindicaciones. A que unamos los reclamos contra un gobierno y un régimen político que nos está llevando al fracaso. Y a que en ese camino vayamos construyendo una nueva alternativa política, amplia y unitaria, que luche por otro modelo, que termine con la concentración en el campo y con la oligarquía. Que recupere el petróleo y la minería, cuyas ganancias triplican a las del sector agropecuario. Un modelo que reestatice los trenes y demás servicios privatizados, combata la inflación, aumente los salarios y jubilaciones, y termine con la dependencia de Estados Unidos y las multinacionales.

Sergio García

Fuente: www.mst.org.ar

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Ante la solicitada de Proyecto Sur: El apoyo a los chacareros debe ser claro y decidido

Diferencias internas en Proyecto Sur



El conflicto agrario provocó un fuerte debate en Proyecto Sur. Algunos respaldan a Federación Agraria y niegan un plan de desestabilización. Otros denuncian un golpe, apoyan la suba de retenciones y cuestionan a las cuatro entidades.


Por Fernando Krakowiak

El conflicto agrario provocó un fuerte debate interno en la agrupación Proyecto Sur, que en las últimas elecciones llevó a Fernando “Pino” Solanas como candidato a presidente. Algunos referentes de ese espacio político de centro-izquierda respaldan el reclamo de Federación Agraria de reducir las retenciones para los pequeños y medianos productores y niegan que el lockout, los cortes de ruta y los cacerolazos sean parte de un plan de desestabilización política, como denunció el Gobierno. Otros militantes también mantienen una distancia crítica respecto del oficialismo, pero avalan la suba de las retenciones y aseguran que Federación Agraria se ha convertido en el mascarón de proa de una “derecha oligárquica” que está dispuesta a poner en jaque la supervivencia del Gobierno para defender la renta sojera.

En el primer grupo se ubican el propio Solanas, el diputado de la CTA Claudio Lozano, la socióloga Alcira Argumedo, una de las autoras de la propuesta programática que Proyecto Sur presentó en las últimas elecciones; el ex diputado nacional Luis Brunati y los líderes del Partido Socialista Auténtico Mario Mazzitelli y Jorge Selser. Además, cuentan con el respaldo del ex secretario general de la CTA Víctor De Gennaro, quien si bien no participa del espacio articula políticas con varios de sus referentes.

Del otro lado se ubican el ingeniero agrónomo Alberto Lapolla, especialista en temas agrarios y otro de los autores de la propuesta programática de Proyecto Sur; Ana Lorenzo, especialista en políticas educativas, quien también participó en la elaboración del programa; Hugo Kofman, ex dirigente de Conadu y uno de los líderes de Proyecto Sur en Santa Fe; Sergio Ortiz, referente de Proyecto Sur en Córdoba; Ignacio Ivancich, integrante de la Agrupación Compañeros para la Liberación; Angel Cadelli, ex vicepresidente de Astilleros Río Santiago y ex candidato a vicepresidente de la Nación por Proyecto Sur. Este grupo también cuenta con el apoyo del teólogo y docente Rubén Dri, quien, al igual que De Gennaro, no forma parte del espacio, pero colabora activamente.

Las diferencias comenzaron apenas las entidades rurales cortaron las rutas y se agudizaron luego del primer cacerolazo, ocurrido el martes 25 de marzo, cuando algunos militantes de la agrupación decidieron ir a la Plaza de Mayo para oponerse a lo que calificaron como una “reacción conservadora”, lo que motivó un duro cuestionamiento por parte de otros referentes. Sin embargo, no todos tomaron partido de un día para el otro y algunas posiciones fueron variando a lo largo del conflicto.

Pino Solanas, por ejemplo, criticó en todo momento la posición de quienes vieron un intento golpista detrás de la protesta. De hecho, en algunas reuniones internas llegó a tratar de “giles” a los que fueron a la Plaza de Mayo luego de los cacerolazos y cuando el Gobierno convocó a los actos. No obstante, fue más cauto en su apoyo a los pequeños y medianos productores, pese a la insistencia de Lozano y De Ge-nnaro. Recién en una solicitada publicada el 25 de junio, respaldó el pedido de retenciones segmentadas en sintonía con el planteo de Federación Agraria. Cadelli, por su parte, comenzó apoyando a Federación, pero luego modificó su postura y finalmente asistió a la última marcha convocada a Plaza de Mayo.

El conflicto se debatió en un plenario de la agrupación realizado a fines de mayo, pero las diferencias fueron tan pronunciadas que no se pudo consensuar una postura común. Finalmente, los militantes que apoyan la política de retenciones del Gobierno y cuestionan a las cuatro entidades del campo por igual firmaron una solicitada el domingo 22 de junio, junto a otros referentes sociales ajenos a Proyecto Sur, llamando a “parar el Golpe de la derecha”. Mientras que el grupo más cercano a Federación Agraria, que ve en la idea de “golpe” una estrategia oficial para “cerrar filas e impedir el debate”, publicó la solicitada del 25 de junio donde “pide por un campo productivo al servicio de la nación” y respalda el pedido de retenciones segmentadas.

Fuente: www.pagina12.com.ar

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